¿Qué significa ser neurodivergente?

El término neurodivergente se refiere a personas que piensan, sienten o procesan la información de una forma diferente a la mayoría. Estas diferencias pueden afectar la comunicación, el aprendizaje, la forma de relacionarse o la sensibilidad a estímulos.

Ser neurodivergente no es algo negativo. Es simplemente una forma distinta de vivir el mundo. Reconocer estas diferencias puede ayudarnos a comprendernos mejor y a encontrar estrategias para vivir con más bienestar.

¿Qué condiciones están relacionadas con la neurodivergencia?

Algunas condiciones del neurodesarrollo o del aprendizaje que suelen incluirse dentro del concepto de neurodiversidad son:

  • Autismo: Implica diferencias en la comunicación social, la percepción sensorial y la forma de interactuar.

  • TDAH: Se caracteriza por dificultades para mantener la atención, impulsividad y, en algunos casos, hiperactividad.

  • Síndrome de Tourette: Trastorno que provoca tics motores o vocales involuntarios.

  • Altas capacidades: Personas con un alto potencial intelectual que pueden tener una forma distinta de aprender o relacionarse.

  • Trastornos del aprendizaje: Como la dislexia (dificultad para leer) o la discalculia (dificultad con los números).

En muchos casos, estas características están presentes desde la infancia, aunque a veces pasan desapercibidas hasta la adolescencia o la adultez.

Señales que podrían indicar neurodivergencia

Cada persona es única, pero hay ciertos rasgos comunes que pueden ayudar a identificar si una persona es neurodivergente. Se pueden dividir en dos grandes grupos: características que pueden representar dificultades y otras que suelen ser fortalezas.

Posibles dificultades asociadas:

  1. Problemas de comunicación social: Dificultad para interpretar expresiones faciales, lenguaje corporal o mantener contacto visual.

  2. Lenguaje poco convencional: Tartamudeo, repetir palabras o frases que ha dicho otra persona, o usar un lenguaje muy literal.

  3. Dificultades de aprendizaje: Problemas para concentrarse, leer, escribir o hacer cálculos, a pesar del esfuerzo.

  4. Hipersensibilidad sensorial: Molestia o incomodidad ante luces brillantes, ruidos fuertes, texturas, olores o multitudes.

  5. Conductas físicas repetitivas o inusuales: Balancearse, tener tics, hablar de forma impulsiva o hacer movimientos repetitivos.

  6. Rigidez o inflexibilidad: Dificultad para adaptarse a cambios o tener intereses muy intensos y específicos.

Estas características pueden dificultar la adaptación a ciertos entornos sociales, escolares o laborales.

Fortalezas comunes en la neurodivergencia:

  1. Enfoque profundo: Capacidad para concentrarse intensamente en un tema de interés durante largos períodos.

  2. Pensamiento creativo: Enfoques innovadores para resolver problemas o ver el mundo desde perspectivas distintas.

  3. Gran atención al detalle: Habilidad para notar cosas que otros pueden pasar por alto.

  4. Reconocimiento de patrones: Facilidad para identificar patrones en datos, comportamientos o entornos.

  5. Talento específico: Habilidades destacadas en áreas como la música, el arte, la ciencia o las matemáticas.

Estas fortalezas pueden ser un gran valor tanto en la vida personal como profesional.

¿Qué hacer si te identificas con estos rasgos?

Si sientes que muchos de estos puntos resuenan contigo, y te generan dificultades o dudas, lo más recomendable es acudir a un psicólogo o profesional especializado. Un diagnóstico adecuado puede ayudarte a:

  • Comprender mejor tus experiencias

  • Acceder a recursos o apoyos personalizados

  • Potenciar tus fortalezas y manejar tus desafíos

Consejos para abordar la neurodivergencia

  • Acepta tu autenticidad: Ser neurodivergente no es ser “menos”, es simplemente ser diferente. Reconocerlo puede ayudarte a vivir con más libertad y confianza.

  • Infórmate sobre tu condición: Entender tus características puede marcar una gran diferencia. Si tienes dudas, busca apoyo profesional.

  • Enfócate en lo que te hace bien: Más allá de las dificultades, también hay cualidades valiosas. Identifica tus intereses y talentos, y busca espacios donde puedas desarrollarlos.

 

La neurodivergencia no es un defecto ni una enfermedad. Es una forma distinta de procesar el mundo. Identificarla no solo permite comprenderse mejor, sino también aceptar que todos tenemos maneras únicas de sentir, pensar y vivir.

 

Scroll al inicio